Chía, una nueva fuente de ácidos grasos
omega-3: de la investigación al desarrollo
Ricardo Ayerza (h)
Southwest Center for Natural Products
Research and Commercialization
The University of Arizona
Tucson, Arizona, USA
Resumen La produción y comercialización de chía (Salvia hispanica L.) son el resultado del Northwestern Argentina Regional Project. El objetivo del proyecto fue identificar y llevar a producción comercial nuevos cultivos industriales que pudieran ayudar a diversificar la producción agrícola e incrementar los beneficios de los productores en el noroeste de Argentina. Tanto organizaciones privadas como gubernamentales, en los Estados Unidos y la Argentina, estuvieron trabajando en cooperación con este proyecto desde su concepción Esta cooperación técnica fue posible a través del programa Farmer to Farmer, financiado por el Congreso de los Estados Unidos como parte de 1990-95 Farm Bill (Ley Pública 480), y USAID. La chía es un cultivo anual perteneciente a la familia de las Labiatas. Esta especie se origina en las áreas montañosas desde el centro oeste de México hasta el norte de Guatemala. Las civilizaciones pre-colombinas, principalmente los Aztecas, la usaban como materia prima para algunas medicinas y compuesto nutricionales, e incluso para pinturas. Fue uno de los cultivos principales de las sociedades pre-colombinas de la región, superado sólo por el maíz y los frijoes en términos de importancia. La semilla de chía contiene cantidades de aceite que varían entre el 32-39% y que ofrece el porcentaje natural más alto de ácido graso α-linolénico conocido (60-63%). Las semillas de chía han demostrado poseer una actividad antioxidante muy fuerte. Los anti-oxidantes más importantes son el ácido clorogénico, cafeico y flavanoides. Debido a la demora en la oxidación, la chía presenta un gran potencial dentro de la industria alimenticia, comparada con otras fuentes de ácido α-linolénico. Estos ácidos grasos esenciales exhiben una importancia considerable en un gran número de compuestos industriales como los barnices, pinturas, cosmetología, etc., y en una cantidad de alimentos funcionales como huevos, pan y leche. Aunque la chía fue un cultivo muy imortante durante la era pre-colombina, su cultivo disminuyó siguiendo al descubrimiento de América. En la actualidad, en su lugar nativo, la especie está limitada a unas pocas hectáreas y las semillas se utilizan sólo para preparar una bebida local llamada “chía fresca”. El proyecto de R&D incluye determinación de nuevas áreas de producción, productos nuevos y prácticas destinadas a llevar la chía al mercado como un producto nuevo. Hoy, como resultado del proyecto, una cantidad de productores cultiva chía en Argentina y Bolivia con bases regulares. La posibilidad de producir este cultivo en áreas diferentes y distantes, (no usual en nuevos cultivos) disminuye los riesgos climáticos y políticos y evita concentrar la época de entrega. |
Annual Meeting of The Association for the Advancement of Industrial Crops, Saint Louis, Missouri, USA (2000). |